¿Quo Vadis?

Hace unos días en mi sitio de trabajo hablábamos de las películas tradicionales de Semana Santa, siempre que tocó ese tema menciono que una película que me gusta mucho es Quo Vadis, que dentro de un montón de tópicos que se desarrollan en la película, la persecución de Cristianos por parte de Nerón, es uno de ellos. Y es de ahí de donde sale el famoso Quo Vadis, como los cristianos eran perseguidos y Roma estaba siendo quemada, San Pedro decide huir y mientras caminaba por la Vía Apia se encuentra con Jesús con la cruz al hombro a lo que Pedro pregunta ¿Quo vadis dommine?  ¿A donde vas Señor? y Jesús responde “A Roma a ser crucificado”.

Fue entonces que Pedro avergonzado decide volver a Roma, lugar que como bien sabemos fue el sitio de su muerte, crucificado cabeza abajo. Mientras estaba en la celebración del Domingo de Ramos analizaba como a lo largo de mi vida Dios siempre me había preguntado a donde me dirigía sin Él y de lo mal que todo salía cuando yo intentaba realizar las cosas solo por mi cuenta; una hora más tarde mi párroco daba un sermón con la frase Quo Vadis como el centro de la predica.

¿Cuántos de nosotros no hemos intentado huir? De problemas, de personas, de la Iglesia, de Dios. La mayoría del tiempo nos encontramos divagando en una gran Via Apia, apartándonos de todo aquello que humanamente nos incomoda pero que celestialmente nos Santifica y es ahí en medio de nuestra vida en donde siempre esta Jesús esperándonos para ser interrogados, para dar pequeñas explicaciones de que es lo que estamos haciendo, para donde vamos. Ese encuentro con Jesús lo podemos tener todos, solo hace falta querer realizar un acción básica en la vida del cristiano; Volver. 

Dios nos invita a volver a esos lugares o personas que nos hacen caminar en dirección opuesta, dar la vida por el evangelio, volver a la cruz, morir para nacer con Cristo son los pilares fundamentales que deberían mover nuestra vida de Cristianos. El pueblo tiene urgencia de un verdadero testimonio de quienes estamos “dentro” viviendo la Fe. En nosotros está decidir hacia donde vamos a caminar, hacia Jesús, aceptando morir y renunciar a nosotros mismos para que Él viva en nosotros o recorrer la Via Apia lejos de todo lo que nos atormenta humanamente.

Intentemos buscar a Jesús en esta Semana mayor en cada uno de nuestros hermanos, hagamos que otros también quieran volver a morir para nacer.

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